Traducción para Rebelión de Loles Oliván
Estados Unidos y las monarquías del Golfo se han comprometido en lo que se ha denominado “uno de los mayores ejercicios de rearme de la historia en tiempos de paz” que asciende a la venta, por valor de 123 mil millones de dólares, de aviones de combate, helicópteros, misiles, tanques y otro tipo de armamento avanzado.
El acuerdo, anunciado en vísperas de la pasada Navidad en Washington, ha sido justificado por Andrew Shapiro, secretario de Estado adjunto para Asuntos Político-militares de Estados Unidos, como “[el envío de] un mensaje contundente a los países de la región de que estamos comprometidos a apoyar la seguridad de nuestros principales socios y aliados en el Golfo Pérsico y en Oriente Próximo”.
En la superficie, el acuerdo pretende garantizar que cualquier potencial interés expansionista por parte de Irán hacia la región quede disuadido. Sin embargo, la naturaleza y el resultado de sustanciales acuerdos de armas previos y actuales entre las monarquías árabes del Golfo y Occidente, en términos de su valor militar vis-à-vis Irán, sugieren una agenda que trasciende meramente a la República Islámica.
Tener en cuenta la Historia: el ejemplo “iluminador”
El reciente artículo de Amer Muhsin para la edición árabe de Al-Akhbar dedicaba mucha atención al primer acuerdo de armamento importante entre Occidente y las monarquías árabes del Golfo que se produjo en la década de 1960, y cómo ilustró en buena medida por qué se inician tales acuerdos y su resultado habitual.
Como señalaba Muhsin, Arabia Saudí y Reino Unido abrieron un nuevo camino al comprometerse en una transacción con respecto al avión de combate inglés Electric Lightning, desarrollado por la British Aircraft Corporation (hoy conocida como British Aerospace) durante la década de 1950.
Arabia Saudí, sumida en la guerra civil de Yemen y de forma esporádica en conflicto con el Egipto de Naser, ordenó 35 Lightning F-53 y seis T-55 que fueron entregados en varias fases concluyendo en 1972. Para la industria de defensa británica de entonces supuso la mayor venta de su historia.
Muhsin añade que los documentos filtrados décadas más tarde revelaron que los saudíes se habían dirigido primero a los estadounidenses para pedir ayuda para la expansión de su capacidad militar. Los estadounidenses la rechazaron tras concluir su análisis que el sector de la aviación saudí no podía resistir la masiva expansión que deseaban los saudíes. Al mismo tiempo, los estadounidenses estaban tratando de atraer al Reino Unido, una potencia en decadencia, a su seno estratégico —los británicos trataban con vehemencia de mantener independiente su propia industria de defensa y su capacidad nuclear. Sin embargo, a los británicos se les convenció finalmente, después de que los estadounidenses desarrollaran el Phantom, que fue operativo en 1960.
El Phantom [fantasma] dejó inmediatamente obsoleto al Lightning y era mucho más barato de producir. Los británicos decidieron comenzar a comprar el Phantom de los estadounidenses e interrumpieron la producción de la serie Lightning. Hubo un problema, todavía había disponibles un superávit de Lightning que estaban vagando inútilmente en las fábricas. Así es como nació la oferta a los saudíes. Los estadounidenses entraron en contacto con Riad y los convenció para que compraran un gran número de aviones con el falso pretexto de que eran los aviones más avanzados del momento.
Las capacidades de las aeronaves eran esencialmente inútiles para las necesidades saudíes en términos de sus conflictos con Yemen y para su uso dentro de las fronteras del país. El Lightning era un avión de combate supersónico, una maravilla de la acrobacia aérea, ineficaz en altitudes más bajas o durante escaramuzas aéreas rutinarias. Fue una venta que, sobre todo, ni revolucionó ni beneficio al ejército saudí. Kuwait hizo lo mismo en 1966, ordenando 14 de los aviones británicos. Del mismo modo, los kuwaitíes hicieron frente a problemas en el mantenimiento y la utilización de la aeronave y poco después la substituyeron. En la actualidad, la base aérea de Al-Jaber dispone de tres Lightning y de otro más fuera del edificio del cuartel en la base aérea de Ali Al-Salem.
El acuerdo de armas con el Golfo de 123 mil millones de dólares USA Décadas más tarde, se ha cerrado un nuevo y enorme acuerdo de armas entre las monarquías del Golfo y la actual superpotencia mundial, Estados Unidos. La venta se presentó primeramente en 2007, bajo proceso de negociación entre el gobierno de Bush y, posteriormente, la administración de Obama, con varias monarquías del Golfo Pérsico como parte de un escudo de defensa más grande contra el creciente poder regional de Irán y su programa de energía nuclear.
A finales de diciembre de 2011, salió a la luz la primera parte del acuerdo de armas de 123 mil millones de dólares. Los saudíes han de recibir 84 [aviones de combates] Boeing F-15SA y mejoras para 70 modelos más antiguos por el precio de 30 mil millones de dólares —la primera parte de un total de 63 mil millones, exclusivamente pagados por Arabia Saudí, que incluye helicópteros, misiles, munición de precisión guiada y nuevos tanques.
Además de eso, Emiratos Árabes Unidos ha firmado un acuerdo de 3,6 mil millones de dólares para comprar cerca de 100 interceptores de misiles de defensa aérea High Altitude, siendo el primer comprador extranjero de este producto en particular. Esta es sólo una pequeña parte de un acuerdo de mayor valor de cerca de 36 mil millones de dólares que incluye la compra de 80 aviones de combate F-16. Por su parte, Omán tiene previsto gastar 18 mil millones de dólares en aviones Lockheed F-16C / Ds. Kuwait está listo para gastar 7 mil millones de dólares en armas estadounidenses y en las actualizaciones para sus sistemas de defensa de misiles Raytheon Patriot. Mientras que Iraq ha concluido un acuerdo para [adquirir] aviones de combate y tanques que asciende a la suma de 11 mil millones de dólares.
Si la amenaza iraní es la razón principal que subyace tras esos diferentes acuerdos, entonces es necesario evaluar y comparar la capacidad militar de Irán con la de sus rivales. Debido a décadas de sanciones y restricciones en compra de armamento, la industria de defensa iraní ha prosperado por su cuenta y ha reformado cualquier antiguo armamento estadounidense, ha construido sus propios modelos, o se ha aprovechado de los vendedores no occidentales que estaban disponibles. El gasto militar se estimaba en 2008 alrededor de un 2% del PIB. El país cuenta con alrededor de medio millón de personal militar activo y 650.000 activos en la reserva. Con el aumento de las amenazas externas, la capacidad militar y de seguridad iraní es por su naturaleza más de carácter defensivo y se basa en parámetros asimétricos de la guerra —lo último, en particular, entra en juego en relación con Iraq, Líbano y otros países del Golfo.
Siguiendo al de Estados Unidos, el poder naval de Irán es quizás el más potente del Golfo. Según informes de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y de las estimaciones recogidas por apasionados de lo militar, Irán tiene un total estimado de 260 barcos de guerra —además de 3 destructores, 19 submarinos, 198 fragatas, 5 patrulleros, 7 embarcaciones guerra de minas, y 26 barcos anfibios de asalto. Es su poder naval, la posibilidad de restringir el acceso a lo largo del Estrecho de Ormuz, y el programa de misiles balísticos que puede dirigirse a Israel lo que hace de Irán “la fuerza militar más poderosa de la región (excepto Israel), a excepción de Estados Unidos”, según las declaraciones del general estadounidense John Abizaid en 2006. Compárese esto con Arabia Saudí, el mayor Estado del Golfo Pérsico, que depende fuertemente de la importación de armas. Los datos de gasto militar según el Stockholm International Peace Research Institute revelan que en 2008 los saudíes se clasificaban en el noveno puesto del mundo. El valor de sus gastos militares se estimaba alrededor del 11,2% del PIB del país en 2009, aunque esta cifra podría ser mucho mayor debido a la falta de transparencia.
Pero su poder naval es muy inferior a la de los iraníes, compuesto por un total de 77 buques guerra y solo 7 fragatas, 9 patrulleros, y 7 embarcaciones de guerra de minas. De manera que han compensado el déficit mediante la mejora de su superioridad aérea. A finales del año pasado, Arabia Saudí disponía de alrededor de 300 aviones de combate, incluyendo modelos europeos y estadounidenses. La capacidad operativa de las fuerzas armadas saudíes se hizo evidente durante su intervención contra los rebeldes Huthi en el norte de Yemen durante el invierno de 2009-2010. El armamento de alta tecnología a disposición de los saudíes no pudo derrotar a los Huthis, cuya rebelión se vio ensombrecida por el estallido de la revuelta de Yemen. La mediocre actuación saudí resultó en 113 soldados saudíes muertos y más de 400 heridos; el número de víctimas civiles yemeníes y Huthi se calcula entre los 4.000 y los 5.000.
El negocio de las armas, pues, se dirige principalmente hacia la protección del la superioridad aérea del frente a Irán y trata de anular las sofisticadas armas balísticas de Irán, como el Shahab-3b y los sistemas de Sejjil-2. Este tipo de armas no funcionan bien en la defensa contra una invasión terrestre a gran escala, ni son eficaces contra las formas asimétricas de la guerra, ni son eficaces para dominar el curso de las aguas en el Golfo, donde Irán tiene la sartén por el mango. Así que, ¿quién se beneficia realmente de esta transferencia inmensa de armas y dinero?
¿Cui Bono?
Los acuerdos de armamento entre Estados Unidos y los Estados del Golfo por lo general se enfrentan a obstáculos o se han visto limitados por el Congreso, debido principalmente a la fuerza del lobby israelí. Este acuerdo fue aprobado en particular en el otoño de 2010, después de numerosas consultas con los israelíes, en medio de las crecientes tensiones con Irán, y la desesperada necesidad de inyectar dinero a la agotada industria estadounidense.
De acuerdo con una información de The Guardian de septiembre de 2010, se han incorporado ciertos mecanismos de seguridad para garrantizar que las armas no serán utilizadas contra los estadounidenses y sobre todo, contra Israel. Ello asegura que el Golfo sea la línea del frente contra Irán —y solo Irán— y que no dirijan sus armas contra Israel ni contra otras fuerzas que utilizan tecnología estadounidense, creando, en efecto, un colchón de seguridad entre Israel y la República Islámica.
Por otra parte, las armas y los equipos que están comprando los países del Golfo no son armamento innovador. De hecho, esas armas no solo no están equipadas con una función de prueba de fallos, sino que la tecnología que se dirige al Golfo no puede compararse con el nivel y calidad que de la que disponen los israelíes. Como parte de su propia actualización de la fuerza aérea, Israel recibirá alrededor de 100 de los aviones militares más avanzados y costosos, el F-35, incluido un considerable descuento. En algún momento de este año, Lockheed Martin e Israel firmarán un contrato por valor de 2,7 mil millones de dólares por 20 F-35As que se espera que sean entregados en 2016. Además, la Casa Blanca ha argumentando que el acuerdo garantizará la estabilidad laboral de unos 75.000 empleados en grandes empresas tecnológicas como Boeing, Lockheed Martin y General Electric. La creación de empleo en una época de depresión económica es el motivador clave que ha permitido que el acuerdo fuera reforzado por el Congreso y el Senado. Estos acuerdos de armamento benefician sobre todo a los vendedores, Estados Unidos y otros países occidentales que se encuentran entre los mayores exportadores de armas del mundo. Los vendedores se aseguran de que los productos que venden sean de alto coste de producción y mantenimiento, y de tener que estar íntimamente involucrados en las operaciones de equipamiento y en la formación del comprador. Ello, en efecto, fuerza a que los Estados del Golfo dependan por completo de Occidente para mantener su protección y su seguridad. El vínculo entre producción de petróleo y comercio de armas está siempre tan estrechamente entrelazado como para que el petróleo pague por la seguridad, lo que a su vez garantiza el flujo de petróleo.
Los acuerdos sobre armamento también permiten a Estados Unidos y a otras fuerzas occidentales libertad de acción para limitar su gasto militar propio y delegar la “vigilancia” a sus aliados y clientes en la región. A pesar de las cuestiones respecto a la eficacia militar real en tiempo de guerra, los acuerdos de armas de este calibre refuerzan a los socios estratégicos locales, que pueden llevar a cabo acciones en nombre de sus socios occidentales, e incluso luchar al lado de Occidente con facilidad si es necesario. De lo que estamos hablando aquí, esencialmente, es de la considerable cantidad de dinero que se está transfiriendo desde el Golfo, dinero en metálico por los altos precios del petróleo, a los centros de Occidente, que se encuentran en medio de una crisis económica importante y que necesita desesperadamente dinero en efectivo. Muhsin concluye su artículo con un punto doloroso. Refiriéndose a Noam Chomsky y a Charles Tilly, Muhsin señala que el dinero por sí solo no crea automáticamente un ejército de éxito. Para establecer una industria de defensa eficaz, sostenible y potente hace falta toda la experiencia de la guerra, entender su brutal coste, y comprender inteligentemente cómo hay que prepararse para desarrollar una tarea de tal magnitud. Enormes cantidades de dinero pueden ayudar a ganar tiempo, y en ocasiones puede manifestarse en victorias a corto plazo, pero hay factores más allá del reino del dinero que han cambiado el curso de la historia.
Del mismo modo, para los Estados del Golfo, la dependencia de Occidente puede funcionar bien por ahora pero llegará un momento en que tendrán que cooperar y trabajar con Irán, un país no tan lejano a través de la costa.
Por Dahr Jamail
Los médicos y habitantes de Faluya culpan a las armas de Estados Unidos de los catastróficos niveles de malformaciones congénitas en los recién nacidos en Faluya.
Mientras, por un lado, los militares de Estados Unidos se han retirado formalmente de Iraq, por otro, los médicos y habitantes de Faluya culpan a las armas de uranio empobrecido y de fósforo blanco usadas durante dos devastadores ataques estadounidenses contra Faluya en 2004, de lo que se describe como “catastróficos” niveles de defectos y malformaciones de nacimiento.
La doctora Samira Alani, pediatra del Hospital General de Faluya, se ha interesado personalmente por investigar la súbita aparición de malformaciones congénitas que han proliferado desde 2005 a raíz de los asedios estadounidenses.
“[…] Ahora tenemos toda clase de defectos, desde enfermedades congénitas de corazón a graves malformaciones físicas. Ambas, en cifras que no se pueden ni imaginar”, afirmó Alani a Al Jazeera en su despacho del hospital, mientras mostraba innumerables fotos de horrorosas malformaciones congénitas.
El 21 de diciembre, Alani, que lleva trabajando en el hospital desde 1997, declaró a Al Jazeera que ella personalmente había registrado 677 casos de malformaciones congénitas desde octubre de 2009. Justo ocho días después, cuando Al Jazeera visitó la ciudad, el 29 de diciembre, ese número había aumentado ya a 699.
“[…] Ni siquiera hay términos médicos para describir algunos de estos casos, porque nunca los hemos visto hasta ahora”, afirma; “[…] así que cuando los describo, lo único que puedo hacer es relatar los defectos físicos, pero soy incapaz de asignarles un término médico”.
La imposibilidad de vivir
La mayoría de estos bebés de Faluya mueren en los primeros 20 o 30 minutos después de nacer, pero no todos.
Abdul Jaleel Mohamed, de cuatro años, nació en octubre de 2007. Su diagnóstico clínico establece una dilatación de dos ventrículos cardíacos y una protuberancia en la parte inferior de la espalda que los médicos no han conseguido eliminar. Abdul tiene problemas para controlar sus músculos, dificultades para caminar, no puede controlar su vejiga y se cansa con facilidad. Los médicos le dijeron a su padre, Mohamed Jaleel Abdul Rahim, que su hijo tenía graves problemas en el sistema nervioso y que podía padecer acumulación de líquido en el cerebro con la edad, lo cual tendría consecuencias fatales.
“[…] Este es el primer caso de algo así en toda nuestra familia”, dijo Rahim a Al Jazeera. “Nosotros vivíamos en una zona que fue duramente bombardeada por los estadounidenses en 2004, y un misil cayó justo enfrente de nuestra casa. ¿Qué otra cosa pudo producir estos problemas de salud?”
La doctora Alani manifestó a Al Jazeera que en la gran mayoría de los casos que ella había documentado, en la familia no había ningún antecedente de malformaciones congénitas.
Alani mostró a Al Jazeera cientos de fotos de bebés nacidos con fisura del paladar, cabezas exageradamente grandes, un recién nacido con un ojo en el centro de la cara, miembros de tamaño desmedido o sumamente cortos, y malformaciones en narices, orejas y columna vertebral. Habló de casos de “displasia tanatofórica”, una anomalía en los huesos y en la caja torácica que “le imposibilita la vida al recién nacido”.
Rahim dijo que muchos de sus familiares que habían tenido hijos después de 2004 también estaban teniendo problemas. “[…] Uno de ellos nació con aspecto de pez”, dijo Rahim. “También sé personalmente de al menos otras tres familias, que viven cerca de nosotros que padecen igualmente estos problemas.”
De momento, la familia está preocupada por cómo le irá a Abdul en el colegio cuando empiece el próximo año. “[…] La protuberancia en su espalda es tan dolorosa y vergonzosa para él que ¿qué pasará en el colegio?”, dice Rahim. Maloud Ahmed Jassim, abuelo de Abdul, quien añade: “Hemos visto que se producen muchos abortos, y no sabemos por qué”. Jassim está indignado por la falta de una investigación de la crisis sanitaria a fondo. “[…] ¿Por qué el gobierno no está investigando esto?”, pregunta. “Los medios de comunicación occidentales parecen interesados, pero ni nuestros medios locales ni el gobierno lo están. ¿Por qué no?”
En abril de 2011, los legisladores iraquíes debatieron si los ataques de Estados Unidos sobre la ciudad [de Faluya] constituían un genocidio. Sin embargo, las resoluciones que reclamaban un procesamiento internacional no llegaron a ninguna parte.
Pruebas científicas
Alani, junto con el doctor Christopher Busby [1], un científico y activista británico que ha llevado a cabo investigaciones sobre la contaminación radiactiva, recogió muestras de cabello de 25 padres de familias con hijos que tenían defectos de nacimiento y los enviaron a un laboratorio de Alemania para su análisis.
En septiembre de 2011, Alani y Busby, junto con otros médicos e investigadores [2], publicaron un estudio con los datos obtenidos al analizar las muestras de cabello, así como muestras de terreno y de agua de la ciudad. Se halló mercurio, uranio, bismuto y otros elementos en pequeñas cantidades [3].
La conclusión del informe declara:
“[…] Aunque hay que ser cautos a la hora de excluir otras posibilidades, porque no existen informes de que ninguno de los elementos encontrados en exceso causen enfermedades congénitas y cáncer, salvo el uranio, estos hallazgos sugieren que la exposición al uranio enriquecido es la causa principal o bien está relacionada con la causa del aumento de anomalías congénitas y cáncer. Se plantean, pues, interrogantes sobre las características y composición de las armas que están siendo desplegadas en los modernos campos de batalla”.
“[…] Como médicos, sabemos que el mercurio, el uranio y el bismuto pueden contribuir al desarrollo de malformaciones congénitas y creemos que esto podría estar relacionado con el uso de armas prohibidas por parte de Estados Unidos durante estas batallas”, afirma Alani. “[…] Expuse esta conexión en la investigación judicial llevada a cabo en [el condado inglés de] West Midlands por la muerte de un veterano de la primera guerra del Golfo […] y un jurado de instrucción aceptó mi declaración”, dijo a Al Jazeera.
“[…] Un tribunal de instrucción falló que el cáncer fue provocado por la exposición a uranio empobrecido”, añade Busby. “En los últimos diez años ha salido a la luz investigación que ha dejado bien claro que el uranio es una de las sustancias conocidas más peligrosas para el ser humano y, por supuesto, en la forma que adopta cuando se usa en estas guerras.”
En julio de 2010, Busby publicó un estudio que demostraba que desde los ataques de 2004 se había producido un aumento de 12 veces más del cáncer infantil en Faluya. El informe también demostraba que la ratio por sexos había disminuido desde unos valores normales a una relación de 86 niños por cada 100 niñas, junto con una propagación de las enfermedades indicativa de un daño genético similar al de Hiroshima aunque de mucha mayor incidencia.
La doctora Alani visitó Japón recientemente, donde se reunió con médicos japoneses que estudian las tasas de malformaciones congénitas, que creen que están relacionadas con la radiación de los bombardeos nucleares estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki. Le dijeron que la tasa de incidencia de defectos al nacer es allí entre un 1 y un 2 por ciento. El registro de casos de malformaciones congénitas de la doctora Alani supone una tasa del 14,7 por ciento de todos los bebés nacidos en Faluya, más de 14 veces la tasa de las zonas afectadas de Japón.
¿Un país contaminado?
En la provincia de Babilonia, al sur de Iraq, el doctor Sharif al-Alwachi, director del Centro de Cáncer de Babilonia, afirma que las tasas de cáncer han ido aumentando hasta niveles alarmantes desde 2003 y culpa de ello al uso de armas de uranio empobrecido por las fuerzas de Estados Unidos durante la invasión de 2003 y años posteriores. “[…] El medio ambiente pudo verse contaminado por armas químicas y uranio empobrecido a consecuencia de la guerra en Iraq”, dijo el doctor al-Alwachi a Al Jazeera. “[…] El aire, la tierra y el agua están contaminados por estas armas, y al entrar en contacto con el ser humano resultan venenosos. Esto es nuevo en la región y la gente está sufriendo.”
Los militares estadounidenses y británicos han dado informaciones confusas sobre los efectos del uranio empobrecido, pero médicos iraquíes como al Alwachi y Alani, junto con otros investigadores, culpan a las armas del aumento de la tasa de cáncer y malformaciones congénitas [4].
Abdulhaq al-Ani, autor de Uranium in Iraq, ha investigado los efectos del uranio empobrecido en los iraquíes desde 1991. Contó a Al Jazeera que él mismo midió los niveles de radiación en la ciudad de Kerbala, así como en Basora, y su medidor Geiger se puso a dar pitidos porque “el indicador sobrepasó todos los niveles”.
La doctora Alani explicó que ella es la única médico de Faluya que registra los casos de malformaciones congénitas. “[…] No disponemos de ningún sistema para registrarlos todos, así que nos faltan muchos casos”, afirmó. “Ayer mismo, una colega me habló de un recién nacido con displasia tanatofórica y ella no lo registró. Creo que sólo conozco entre un 40 y un 50 por ciento de los casos, porque muchas mujeres dan a luz a sus hijos en casa y de estos casos nunca nos enteramos, y porque otras clínicas no los están registrando tampoco.”
El hospital donde trabaja Alani fue construido en el distrito Dubad de Faluya en 2008. Según Alani, ese distrito fue bombardeado intensamente durante el asedio de noviembre de 2004. “[…] Hay también una escuela de primaria que se construyó cerca y sólo de esa escuela hubo tres profesores que desarrollaron cáncer de pulmón y ahora dos de ellos están muertos”, afirma Alani. “Tenemos muchos casos en esta zona, justo donde está el hospital.”
Incluso contando con una enorme cantidad de pruebas concretas, hoy por hoy, la causa exacta de la crisis sanitaria de Faluya no se puede establecer de forma concluyente sin un estudio completo y en profundidad, que aún está por realizar. Sin embargo, a pesar de la falta de apoyo gubernamental y del poco apoyo que recibe del exterior de Iraq, Alani está decidida a continuar su labor. “[…] No dejaré este asunto. No pararé”, afirma a Al Jazeera.
Notas de IraqSolidaridad:
1.- Véase Chris Busby. “A secret Enriched Uranium Weapon”, video disponible en inglés en: http://www.youtube.com/watch?v=aZQZcRG1I9U&feature=youtu.be
2.- El estudio, publicado en el International Journal of Environment and Health, ha sido realizado por los doctores Samira Allani y Muhamed Tafash, pediatras del Hospital General de Faluya, Chris Busby, profesor visitante de la Universidad del Ulster, Malak Hamdam, ingeniera química y presidenta de la Fundación londinense Cáncer y Malformaciones Congénitas y Eleonore Blaurock-Bush, cuyo laboratorio en Alemania llevó a cabo el trabajo analítico.
3.- Véase nota de prensa del equipo científico, “Identificado el uranio enriquecido de los nuevos sistemas armamentísticos desplegados por Estados Unidos como causa de las malformaciones congénitas y el cáncer en Faluya”, 23 de octubre de 2011. Disponible en español en: http://iraqsolidaridad.wordpress.com/2011/10/23/identificado-el-uranio-enriquecido-de-los-nuevos-sistemas-armamentisticos-desplegados-por-estados-unidos-como-causa-de-las-malformaciones-congenitas-y-el-cancer-en-faluya/
4.- Kelly Beaucar Vlahos, “Los niños de la guerra. Las armas estadounidenses que pacificaron Faluya y envenenaron a una generación, 13 de julio de 2011, disponible en: Iraqsolidaridad y en Insumissia.
Fuente original: Aljazeera
Fecha de publicación original: 6-1-2012
Traducido para IraqSolidaridad por Consuelo Delgado.
Los hechos sobre la cooperación en Haití tras el terremoto son escandalosos. A pesar de la falta de transparencia con la que se gestionan las investigaciones logran mostrar un entramado de negocios privados, colonialidad en su gestión, falta de eficacia y discriminación. Un desastre es una «buena oportunidad»... de negocios.
La ONG Intermon Oxfam concluye que dos años después del terremoto de Haití “más de 519.000 personas viven todavía en tiendas de campaña y bajo lonas en 758 campamentos; la mitad de los escombros siguen sin haberse recogido; el cólera se ha cobrado miles de vidas y representa una amenaza muy importante para la salud pública; pocos haitianos tienen acceso a servicios básicos; la mayor parte de la fuerza laboral está desempleada o subempleada; el 45 por ciento de la población se enfrenta a la inseguridad alimentaria; y las elecciones, seguidas de una confrontación política entre el presidente electo y el Parlamento, han impedido que avance la reconstrucción”. Es parte de su informe El Lento Camino hacia la Reconstrucción. Según relatan las noticias sobre el informe de Oxfam, la ONG del Norte global explica que las elecciones de principios de año y el posterior enfrentamiento entre el presidente y el parlamento «han impedido la reconstrucción» y es hora de recuperar tiempo perdido y hacerlo involucrando a todas las partes.
Es decir, la culpa, al final del paseo, es de los haitianos. Pero resulta que Oxfam peca de omisión -voluntaria o involuntaria- en su informe o, lo que sería peor, de una mirada colonial imperdonable. La ONG insiste en que 7 de cada 10 dólares que entran al país proceden de la cooperación no denuncia que 9 de cada 10 dólares de la cooperación son manejados por ONGs, organizaciones gubernamentales o empresas privadas extranjeras. Es decir, que el Gobierno y las organizaciones de Haití apenas rozan el 1% de las donaciones destinadas a Haití (unos 3.600 millones de dólares en estos dos años si se suma la ayuda humanitaria y la ayuda a la reconstrucción). Tampoco cuenta que 1.556 millones de dólares han sido gastados desde enero de 2010 en pagar a los cuestionados militares de la Misión de Estabilización de Haití de la ONU.
Para tener una mirada más centrada sobre la realidad, nos asomamos al artículo de Bill Quigley y Amber Ramanauskas Siete lugares a donde fue y no fue el dinero del terremoto publicado en BahiaNoticias y traducido por Alicia Vega. En él se resumen las principales investigaciones sobre el destino de las donaciones a Haití. Publicamos un extracto revelador:
• El mayor receptor individual de dinero del terremoto de EE.UU. fue el gobierno de los EE.UU.. Lo mismo es válido para las donaciones de otros países.
• Inmediatamente después del terremoto, los EE.UU. asignó $ 379 millones en ayuda y envió tropas integradas por 5000 soldados.
• The Associated Press descubrió que de los $ 379 millones en dinero inicial de EE.UU. prometido a Haití, la mayoría no era realmente dinero que iba directamente a Haití, o en algunos casos ni siquiera indirectamente. Se documentó en enero de 2010 que treinta y tres centavos de cada uno de estos dólares para Haití se le dio en realidad directamente de retorno a los EE.UU
• Cuarenta y dos céntimos de cada dólar se fue a organizaciones no gubernamentales privadas y públicas como Save the Children, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud
• El Enviado Especial de la ONU para Haití, informó que de los $ 2.4 mil millones de financiación humanitaria, el 34 por ciento fue reemblsado de nuevo a los propios entes donantes civiles y militares para la respuesta al desastre, el 28 por ciento se le dio a las agencias de las Naciones Unidas y organismos no gubernamentales (ONG) para determinados proyectos de la ONU, el 26 por ciento fue entregado a los contratistas privados y otras organizaciones no gubernamentales, un 6 por ciento se presentó como servicios en especie a los beneficiarios, el 5 por ciento a la comunidad internacional y las sociedades nacionales de Cruz Roja, un 1 por ciento se presentó al gobierno de Haití, cuatro décimas de un 1 por ciento de los fondos se destinaron a organizaciones no gubernamentales de Haití.
• El Centro para la Investigación Económica y Política, la fuente más favorable para obtener información precisa sobre este tema, analizando todos, los 1.490 contratos adjudicados por el gobierno de los EE.UU. después del terremoto de enero 2010 hasta abril de 2011; encontró que sólo 23 contratos fueron para empresas haitianas.
• La Cruz Roja Americana recibió más de $ 486 millones en donaciones para Haití. Se dice que dos tercios del dinero fue invertido en los esfuerzos de socorro y recuperación, aunque los detalles específicos son difíciles de conseguir. El consejero delegado de la Cruz Roja Americana tiene un sueldo de más de 500.000 dólares al año.
• Hay un contrato conjunto de $ 8,6 millones entre la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) con la empresa privada CHF para la remoción de escombros en Puerto Príncipe. CHF es una empresa de desarrollo internacional políticamente bien conectada con un presupuesto anual superior a los $ 200 millones, cuyo CEO cobró $ 451.813 en 2009.
• Los presidentes George W. Bush y Bill Clinton anunciaron una iniciativa para recaudar fondos para Haití el 16 de enero de 2010. A partir de octubre de 2011, el Fondo había recibido $ 54 millones en donaciones. Se ha asociado con varias organizaciones haitianas e internacionales. Aunque la mayor parte de su trabajo parece ser admirable, ha donado $ 2 millones para la construcción de un hotel de lujo haitiano de $ 29 millones.
• Aprovechando el desastre, Lewis Lucke, un coordinador de ayuda de alto rango de USAID, se reunió dos veces en su calidad de USAID con el Primer Ministro haitiano inmediatamente después del terremoto. Él renunció a la agencia y fue contratado por 30.000 dólares al mes por una corporación de Florida Ashbritt (ya conocida por su gran oferta no otorgada en Katrina) y un socio próspero de Haití para presionar para los contratos de desastre. A Ashbritt y sus socios haitianos se les concedió antes 10 millones de dólares sin contrato de oferta. Lucke, dijo que él desempeñó un papel decisivo en la obtención de otro contrato de $ 10 millones del Banco Mundial y otro más pequeño a partir de CHF Internacional antes de que su relación terminara.
• A casi dos años después del terremoto, menos del 1 por ciento de los $ 412,000,000 en fondos de EE.UU. destinados específicamente a las actividades de reconstrucción de la infraestructura de Haití se habían gastado por la USAID y el Departamento de Estado de EE.UU. y sólo un 12 por ciento incluso fue obligado de acuerdo con un informe de noviembre 2011 de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de EE.UU.
• El Miami Herald señaló que a partir de julio de 2011, de los $ 3.2 mil millones en proyectos aprobados por la CIDH sólo cinco habían completado un total de $ 84 millones. La Comisión Interina de Recuperación de Haití (CIDH), que fue duramente criticada por los haitianos y otros desde sus inicios, ha sido en efecto suspendida ya que su mandato terminaba a finales de octubre de 2011. El Fondo de Reconstrucción de Haití se creó para trabajar en conjunto con la CIDH, así que mientras su pareja está suspendida, no está claro cómo se puede avanzar.
Fuente: http://otramerica.com/especiales/ha...
Tomado de Rebelión